Nunca esta frase fue tan cierta como ahora. 

Tenemos la oportunidad de aprender algo muy valioso que marcará un antes y un después en este siglo XXI y se lo deberemos al coronavirus.

En mis formaciones suelo hablar del cambio significativo que se ha producido en esta 4ª revolución Industrial dando a luz la ERA DEL CONOCIMIENTO Y LA TRANSFORMACIÓN. 

Esta nueva era nos aboca a la incorporación de Competencias nuevas para afrontar estos cambios. Nos obliga a reducir el desfase entre la nueva realidad y el desarrollo humano.

Pero es evidente que cualquier cambio necesita nuevos recursos, si no los tenemos, se activa el miedo.

¿CUALES SON ESTOS NUEVOS RECURSOS?

En estos momentos solo se dan respuestas y el coronavirus va por delante. 

¿Qué podemos controlar? NADA. 

Sin embargo, la capacidad para dar respuestas inmediatas requiere de cooperación, de contar con las personas, de consenso, de adaptación, de aprecio y amor, de solidaridad, de priorizar la vida de las personas, de tomar conciencia colectiva, de priorizar el ganar de toda la comunidad y un largo etc….

Entonces ¿Para qué sirve el miedo?

Si el miedo aparece ante la falta de recursos ¿Qué recursos nos están faltando en estos momentos?

En toda la historia del desarrollo humano el miedo ha servido para adaptarnos, de no ser por él, nuestra especie humana hubiera desaparecido.

  • Nos aporta responsabilidad ante un peligro. Salir de ésta depende de todos.
  • Nos genera conciencia. Somos seres tribales y para no olvidarlo tenemos que vivir la separatidad.
  • Nos invita a priorizar la especie por encima de todo lo material.
  • Nos obliga a parar para reflexionar. ¿Dónde nos lleva tanto HACER PARA TENER? Quizá tengamos que empezar a pensar en HACER PARA SER.

Te lanzo una pregunta. ¿Qué especie de humanos queremos ser de mayores?

Antonia Martín, directora del centro Coaching Sostenible.